Ram tiene una camioneta compacta que podría desafiar al popular Maverick de Ford, pero obstáculos logísticos y estratégicos significan que es poco probable que el Rampage llegue a los concesionarios estadounidenses en el corto plazo. El director ejecutivo de la compañía admite que quiere el camión en Norteamérica, pero las prioridades actuales y las consideraciones del mercado lo están frenando.
The Rampage: un competidor inconformista en el papel
La Ram Rampage, ya disponible en América Latina y Europa, es una camioneta unibody construida sobre la misma plataforma que la Jeep Compass. Esto lo convierte en un competidor directo en tamaño y formato del Ford Maverick, que ha tenido éxito al ofrecer un punto de entrada eficiente y de bajo costo al mercado de camionetas.
El director ejecutivo de Ram, Tim Kuniskis, ha expresado abiertamente su entusiasmo: “¿Consideraría [el Rampage para los EE. UU.]? Absolutamente… ¿Me encantaría tenerlo en los Estados Unidos? Sí”. Sin embargo, este entusiasmo se ve atenuado por las realidades prácticas.
Dakota primero: la prioridad actual de Ram
El enfoque inmediato de Ram es lanzar la camioneta Dakota revivida de tamaño mediano en 2027. Esta no es la misma Dakota que se vende actualmente en América Latina, que utiliza una plataforma china. La próxima Dakota será un modelo completamente separado y Ram quiere establecer su posicionamiento antes de considerar una oferta más pequeña y potencialmente superpuesta.
La preocupación es la canibalización del mercado: las camionetas compactas y medianas a menudo atraen a compradores similares, especialmente cuando los precios son cercanos. Ram necesita ver cómo se desempeña el Dakota antes de decidir si el Rampage agregaría valor o simplemente robaría ventas.
Regulaciones estadounidenses y costos de inversión
Incluso si los argumentos comerciales se alinearan, llevar el Rampage a Estados Unidos requeriría una inversión significativa. El camión tendría que modificarse para cumplir con los estándares estadounidenses de seguridad e iluminación, incluida la aprobación de pruebas de choque locales. Este proceso es costoso y no hay garantía de éxito.
No se trata sólo de papeleo: adaptar un vehículo fabricado en el extranjero al mercado estadounidense exige una reingeniería y pruebas sustanciales.
El resultado final
Si bien la idea de una Ram Rampage en las salas de exhibición de EE. UU. es atractiva, no es una perspectiva realista en el futuro cercano. La compañía está dando prioridad al Dakota, temerosa de canibalizar sus ventas y enfrenta obstáculos logísticos relacionados con las regulaciones estadounidenses y los costos de adaptación. Por ahora, el Maverick de Ford sigue siendo indiscutible en su segmento.
Si estás esperando el Rampage, una orden Maverick podría ser la apuesta más segura.
