Stellantis sigue comprometido con la producción de automóviles canadiense a pesar del cambio de brújula

Stellantis reafirma su compromiso a largo plazo con la fabricación de vehículos en Canadá, a pesar de trasladar recientemente la producción del Jeep Compass a Estados Unidos. La medida, en parte influenciada por la presión política de la administración Trump, inicialmente generó controversia y amenazas de acciones legales por parte del gobierno canadiense debido a más de mil millones de dólares canadienses en fondos públicos asignados para reequipar la planta de Brampton, Ontario.

Planes de producción futuros

A pesar de la cancelación de Compass, el director ejecutivo de Stellantis Canadá, Trevor Longley, afirmó que la compañía tiene la intención de seguir fabricando automóviles en Brampton en el futuro previsible. Si bien no se ha anunciado ningún modelo específico, la compañía enfatiza su presencia centenaria en la industria automotriz canadiense y su deseo de mantener sus operaciones por otros 100 años.

Negociaciones gubernamentales

Stellantis mantiene actualmente un “diálogo productivo” con el gobierno federal para asegurar futuros planes de producción. La empresa también ha proporcionado beneficios a los aproximadamente 3.000 trabajadores despedidos tras la decisión de Compass. Este compromiso es crucial, ya que la fabricación de automóviles en Canadá enfrenta desafíos cada vez mayores en medio de la competencia global y la dinámica comercial cambiante.

Ajustes de producción

Mientras Brampton permanece inactivo por ahora, Stellantis ha aumentado la producción del Dodge Charger y Chrysler Pacifica en sus otras instalaciones de Ontario. La compañía afirma que es uno de los pocos fabricantes de equipos originales (OEM) que aumentó la producción de automóviles en Canadá año tras año, contratando 1.700 empleados adicionales para un tercer turno y más de 600 ingenieros para su centro de investigación de Windsor.

La inversión continua de la compañía en instalaciones canadienses indica una voluntad de sortear las presiones políticas y económicas mientras mantiene una huella significativa en el mercado automotriz de América del Norte. Esta situación resalta el delicado equilibrio entre las decisiones corporativas, los incentivos gubernamentales y el futuro de los empleos manufactureros en Canadá.