La gran mayoría de los automóviles nuevos vendidos en Australia tergiversan su economía de combustible en el mundo real, y alrededor del 80% de los modelos probados no alcanzaron las cifras anunciadas en las pegatinas de las ventanas. Esta discrepancia, revelada por la Asociación Australiana del Automóvil (AAA) a través de pruebas independientes, plantea serias dudas sobre la transparencia en la industria automotriz y la efectividad de los estándares actuales de eficiencia de combustible.
La desconexión entre el laboratorio y la carretera
La última ronda de pruebas de la AAA comparó 141 modelos de gasolina, diésel e híbridos con sus afirmaciones oficiales de consumo de combustible. Los resultados mostraron variaciones que alcanzaron el 25%, lo que significa que algunos vehículos consumieron significativamente más combustible de lo anunciado. El SUV GWM Tank 300, un vehículo todoterreno, obtuvo el peor rendimiento, superando su clasificación oficial de 9,5 l/100 km en un 25 % y consumiendo 11,9 l/100 km en condiciones reales.
Este no es un problema nuevo. Pruebas anteriores han identificado lagunas aún mayores, y algunos coches superan las cifras oficiales hasta en un 35%. El problema no se limita a marcas o tipos de combustible específicos. Incluso los vehículos más nuevos como el Kia Tasman ute y los vehículos eléctricos populares como el BYD Seal y el BMW iX1 no alcanzan la eficiencia declarada.
Los vehículos eléctricos no son inmunes
Si bien los vehículos eléctricos a menudo se promocionan como una solución para la eficiencia del combustible, las pruebas AAA muestran que no son inmunes a la exageración. El BMW iX1 tuvo un rendimiento inferior en un 10% y el BYD Seal en un 25% en las pruebas de autonomía. En general, 11 vehículos eléctricos probados hasta ahora han mostrado discrepancias que van desde un 3% mejor hasta un 31% peor que lo anunciado.
Por qué esto es importante
La brecha entre las afirmaciones oficiales y el desempeño en el mundo real es significativa por varias razones:
- Engaño al consumidor: Los compradores confían en las cifras anunciadas para tomar decisiones informadas. Las afirmaciones engañosas significan que los consumidores sobreestiman los ahorros y subestiman el impacto ambiental.
- Deficiencias regulatorias: Las discrepancias resaltan las limitaciones de las pruebas de laboratorio, que no replican las condiciones de conducción del mundo real.
- Objetivos de emisiones: El Nuevo Estándar de Eficiencia de Vehículos (NVES) tiene como objetivo reducir las emisiones, pero los datos inexactos sobre la economía de combustible socavan su eficacia.
Un caso atípico poco común: el Ford Mustang GT
Curiosamente, el Ford Mustang GT, un V8 de 5.0 litros, en realidad usó 22% menos combustible de lo que decía su etiqueta en las pruebas. Esta anomalía no niega la tendencia general, pero ilustra que existe variabilidad en las pruebas.
El panorama más amplio
A pesar de que las emisiones del transporte disminuyeron ligeramente (0,4% en el año hasta septiembre de 2025), siguen siendo un 23% más altas que en 2005. La AAA aboga por regulaciones de emisiones más estrictas y pruebas en el mundo real para garantizar la transparencia y la responsabilidad.
“La AAA apoya la introducción de una regulación cada vez más estricta sobre las emisiones de los vehículos, pero también queremos asegurarnos de que nuestra flota de vehículos sea cada vez más limpia en el mundo real, no sólo en el laboratorio”.
— Michael Bradley, director general de AAA
En conclusión, los hallazgos de la AAA demuestran claramente que los consumidores no pueden confiar en las cifras oficiales de economía de combustible. Las pruebas independientes son cruciales para la transparencia y se necesitan regulaciones más estrictas para garantizar que los vehículos cumplan con los estándares de eficiencia anunciados en condiciones del mundo real.
