Los conductores de California enfrentan la posibilidad de un aumento significativo en los precios de la gasolina mientras dos refinerías importantes se preparan para cerrar en los próximos meses. Si bien los precios nacionales de la gasolina han estado cayendo, con un promedio de $2,855 por galón, los californianos pagan actualmente un promedio de $4,310, una cifra que pronto podría aumentar dramáticamente.
El cierre de refinerías amenaza el suministro
Los inminentes cierres de dos refinerías cerca de Los Ángeles y el Área de la Bahía eliminarán aproximadamente el 17% del suministro de gasolina del estado. Se espera que esta reducción de capacidad haga subir los precios, y algunos analistas predicen un aumento de al menos 50 centavos por galón. La primera refinería dejará de operar a finales de este mes, seguida de la segunda en abril, dejando a California con sólo seis refinerías operativas.
Infraestructura frágil, mayor riesgo
El número cada vez menor de refinerías hace que el suministro de combustible de California sea inusualmente vulnerable. Según el experto de la industria Tom Kola, incluso un solo apagón no planificado, como un incendio, podría disparar los precios a 5 o 6 dólares por galón. Esto no tiene precedentes; el estado promedió $6,438 por galón en junio de 2022. Un aumento similar hoy representaría un aumento del 110% con respecto a los promedios actuales.
Por qué California paga más
California experimenta constantemente precios de gasolina más altos debido a una combinación de factores que incluyen altos impuestos estatales, estrictas regulaciones ambientales y requisitos especializados de combustible. La Administración de Información Energética de EE. UU. informa que los californianos pagan $0,90 por galón en impuestos locales, estatales y federales combinados, los más altos en los Estados Unidos continentales.
Las compañías petroleras responden a las regulaciones
Los cierres de refinerías son, en parte, una respuesta al desafiante entorno regulatorio de California. La petrolera Valero citó los crecientes costos y la incertidumbre regulatoria como razones clave para cerrar su refinería, señalando una tendencia potencial a medida que las empresas reevaluan sus operaciones dentro del estado.
La situación subraya la dependencia única de California de un número limitado de refinerías y la volatilidad que puede surgir cuando el suministro es limitado. Los altos impuestos del estado, las estrictas normas ambientales y la dinámica aislada del mercado crean una situación precaria en la que incluso las perturbaciones menores pueden desencadenar aumentos significativos de precios para los consumidores.






















