Utah está considerando un enfoque único para la seguridad del tráfico: un programa piloto que utiliza cámaras en los semáforos en rojo que no emitirán multas ni multas. En cambio, el sistema se centrará únicamente en la recopilación de datos y la concientización pública, una desviación del modelo de generación de ingresos común en muchos otros municipios. La iniciativa, propuesta a través del Proyecto de Ley 275 de la Cámara de Representantes, tiene como objetivo estudiar los patrones de pasar los semáforos en rojo sin penalizar directamente a los conductores.
El concepto central: seguridad basada en datos
El proyecto de ley, reintroducido por el representante Jake Fitisemanu (D–West Valley), prevé un programa que funcionará entre el 1 de enero de 2027 y el 30 de abril de 2028, con derogación automática programada para 2029. A diferencia de los típicos sistemas de cámaras de tráfico diseñados para generar ingresos, la propuesta de Utah prohíbe explícitamente citaciones, multas o evaluaciones de puntos de licencia. El objetivo es recopilar datos sobre la frecuencia con la que los conductores violan las señales de tráfico y las consecuencias resultantes, utilizando los hallazgos para mejorar la seguridad en las intersecciones.
El problema: patrones de colisión graves
La iniciativa llega en medio de estadísticas alarmantes. Entre 2020 y 2024, Utah registró aproximadamente 2375 accidentes por incumplimiento de semáforos en rojo al año, lo que provocó 64 muertes y más de 500 lesiones graves. En particular, el 95% de estos choques fueron colisiones en ángulo, comúnmente conocidas como accidentes T-bone, que se encuentran entre los tipos más peligrosos de impactos vehiculares. Esto subraya las graves consecuencias de las infracciones de los semáforos en rojo y justifica la necesidad de mejorar las medidas de seguridad.
Implementación en dos fases
El programa propuesto se desarrollará en dos etapas. El primero, que durará al menos 60 días, implicará la recopilación pasiva de datos en intersecciones seleccionadas para establecer una base de referencia sobre las tasas de infracciones y accidentes. La segunda fase, que durará al menos 120 días, se centrará en la educación pública. Los conductores sorprendidos saltándose los semáforos en rojo recibirán una advertencia por correo con una foto de su matrícula, pero no se impondrán sanciones.
Los datos recopilados serán estrictamente para análisis de seguridad y no se pueden utilizar en procedimientos judiciales o investigaciones a menos que se obtenga una orden judicial para casos no relacionados. Esto garantiza que el programa siga centrado en la prevención, no en el enjuiciamiento.
Por qué esto es importante
El enfoque de Utah es notable porque reconoce las limitaciones de la aplicación punitiva del tráfico. Si bien las multas pueden disuadir a algunos conductores, también pueden crear cargas financieras y resentimiento. Al cambiar el enfoque hacia mejoras de seguridad basadas en datos, Utah puede encontrar una forma más sostenible y efectiva de reducir los incidentes de pasarse los semáforos en rojo. El éxito del programa piloto podría influir en otros estados para que adopten estrategias similares, priorizando la educación pública sobre la generación de ingresos.
El proyecto de ley aún requiere la aprobación del comité antes de llegar a una votación legislativa completa. Si se aprueba, representará una desviación significativa del modelo típico de cámara de tráfico, lo que indica un énfasis renovado en la seguridad por encima del castigo.
