El Comisionado de Privacidad de Australia está investigando activamente a dos fabricantes de automóviles en medio de crecientes preocupaciones sobre cómo los fabricantes de automóviles recopilan, utilizan y potencialmente hacen un mal uso de los datos de los conductores. Esta acción se produce después de que se cerraran investigaciones anteriores por falta de pruebas para el procesamiento. Las investigaciones ponen de relieve un debate global sobre las implicaciones para la privacidad de los “automóviles conectados”: vehículos equipados con acceso a Internet y amplias capacidades de recopilación de datos.
Creciente escrutinio global de las prácticas de datos automotrices
Las investigaciones fueron reveladas durante una audiencia de estimaciones del Senado, donde la comisionada Carly Kind confirmó la existencia de investigaciones en curso sobre dos fabricantes de automóviles con sede en Asia. Esto sigue a un escepticismo internacional más amplio hacia la seguridad de los datos de los vehículos. Estados Unidos, por ejemplo, prohibió cierto software y hardware de fabricantes chinos y rusos en 2024, restringiendo efectivamente a las marcas chinas del lucrativo mercado estadounidense. Australia adoptó anteriormente una postura similar en 2018, prohibiendo a Huawei implementar la infraestructura 5G por temores de seguridad nacional.
El primer ministro de Ontario en Canadá, Doug Ford, advirtió recientemente contra la afluencia de vehículos chinos, refiriéndose a ellos como “autos espía”, lo que ilustra aún más la tensión global en torno a la seguridad de los datos en los automóviles. Estas medidas señalan una tendencia creciente: los gobiernos son cada vez más cautelosos con los vehículos fabricados en el extranjero debido al potencial de explotación de datos.
La escala de la recopilación de datos y los riesgos de privacidad
Los automóviles conectados recopilan una cantidad alarmante de información personal, incluidos datos de ubicación, grabaciones de voz, comportamiento de conducción y más. En 2025, el comisionado Kind advirtió que la recopilación excesiva de estos datos plantea “riesgos importantes para la privacidad”. El gran volumen de datos convierte a los vehículos en objetivos atractivos para actores maliciosos que podrían utilizarlos indebidamente para vigilancia, seguimiento o ganancias financieras.
Una investigación de 2024 realizada por el grupo australiano de defensa del consumidor CHOICE encontró que algunas compañías automotrices venden abiertamente datos de conductores (incluida información confidencial) a terceros, incluidos anunciantes e incluso empresas de inteligencia artificial en Estados Unidos. La Dra. Vanessa Teague, experta en privacidad, describió estas prácticas como “totalmente inaceptables” y abogó por regulaciones más estrictas o la aplicación de las leyes de privacidad existentes.
La necesidad de regulaciones más claras
Actualmente, muchas funciones de los automóviles conectados funcionan mediante un sistema de “exclusión voluntaria”, lo que significa que los conductores deben desactivar activamente la recopilación de datos en lugar de dar su consentimiento explícito. Los defensores de la privacidad argumentan que esto es insuficiente y exigen requisitos obligatorios de “inscripción voluntaria” para funciones con uso intensivo de datos y prohibiciones absolutas de ciertas prácticas. La falta de marcos legales claros permite a los fabricantes de automóviles aprovechar las lagunas jurídicas, dejando a los consumidores vulnerables a la recopilación de datos sin control.
Las investigaciones en curso en Australia reflejan un reconocimiento más amplio de que el panorama regulatorio actual no logra seguir el ritmo de la rápida evolución de la tecnología de los automóviles conectados. Sin salvaguardias más sólidas, los conductores corren el riesgo de que sus datos personales se mercantilicen sin su conocimiento o consentimiento.
