Mientras que los “tres grandes” fabricantes de automóviles estadounidenses (General Motors, Ford y Stellantis) enfrentan enormes reveses financieros debido a las cambiantes estrategias de vehículos eléctricos (EV), la remuneración de los ejecutivos sigue en una trayectoria ascendente. A pesar de miles de millones de dólares en amortizaciones y giros estratégicos, los altos directivos de estas empresas siguen obteniendo pagos multimillonarios.
General Motors: salario récord a pesar del impacto de 7.900 millones de dólares en vehículos eléctricos
General Motors se encuentra actualmente atravesando una difícil transición en su estrategia de electrificación. La compañía espera recibir un golpe de aproximadamente 7.900 millones de dólares relacionado con la reducción del gasto en vehículos eléctricos. Sin embargo, este revés financiero no se ha traducido en una reducción de la remuneración de los ejecutivos.
Según documentos regulatorios recientes, la directora ejecutiva Mary Barra ganó 29,9 millones de dólares el año pasado, lo que representa un aumento del 1,4 % con respecto al año anterior. Su paquete de compensación está estructurado de la siguiente manera:
– Salario base: $2,1 millones
– Adjudicaciones de acciones: $21,6 millones (un aumento del 11%)
– Incentivos no accionarios: ~$5 millones (una disminución del 26%)
Si bien el salario de Barra es sustancial, el año pasado no fue la ejecutiva mejor pagada de la empresa. El director de productos Sterling Anderson recibió 40,3 millones de dólares, impulsado en gran medida por una importante bonificación de contratación tras su salida de la startup de conducción autónoma Aurora Innovation. Otros altos ejecutivos también experimentaron aumentos: el presidente Mark Reuss ganó 19,3 millones de dólares y el director financiero Paul Jacobson ganó 13,8 millones de dólares.
Ford: objetivos cambiantes y recompensas crecientes
La situación de Ford presenta una paradoja diferente, aunque igualmente sorprendente. El año pasado, el fabricante de automóviles informó una pérdida de 8.200 millones de dólares (su peor desempeño desde 2008) y anunció 19.500 millones de dólares en amortizaciones mientras revisaba su enfoque de vehículos eléctricos.
A pesar de estas pérdidas, la compensación del CEO Jim Farley aumentó un 11% a 27,5 millones de dólares. Este aumento fue facilitado por un cambio estratégico en la forma en que se mide el desempeño:
– Cambios en las métricas: Anteriormente, las bonificaciones estaban vinculadas específicamente al desempeño de las ventas de vehículos eléctricos.
– The Pivot: La empresa amplió los criterios para incluir todos los vehículos “electrificados”, como los híbridos.
– El resultado: Al incluir los híbridos en el cálculo, Ford cumplió sus objetivos de ventas de vehículos electrificados, lo que generó mayores pagos de bonificaciones.
Ford defendió el paquete de compensación señalando un 42% de retorno total para los accionistas (incluidos dividendos) que superó a muchos pares del mercado, así como ingresos récord. La empresa también señaló que los costos inesperados, como las tarifas, no se tuvieron en cuenta en los cálculos de las bonificaciones.
La creciente desconexión en la industria automotriz
Los resultados financieros de estas empresas resaltan una tendencia más amplia en la industria automotriz: la “luna de miel de los vehículos eléctricos” ha terminado, reemplazada por una realidad más compleja de altos costos y demanda fluctuante de los consumidores.
Esto crea una tensión significativa entre el desempeño corporativo y la responsabilidad ejecutiva. Cuando las empresas enfrentan amortizaciones multimillonarias debido a errores de cálculo estratégicos o cambios en el mercado, la decisión de aumentar la remuneración de los ejecutivos (a menudo ajustando las métricas utilizadas para definir el “éxito”) plantea preguntas críticas sobre cómo se incentiva el liderazgo corporativo y si esos incentivos se alinean con los intereses de largo plazo de los accionistas.
A medida que los fabricantes de automóviles pasan de las ambiciones puramente de vehículos eléctricos a modelos híbridos para mitigar las pérdidas, las definiciones de “éxito” utilizadas para calcular las bonificaciones de los ejecutivos están evolucionando junto con sus estrategias comerciales.
Conclusión
A pesar de las enormes pérdidas financieras y las amortizaciones multimillonarias causadas por la volátil transición a los vehículos eléctricos, los altos ejecutivos de GM y Ford han visto aumentar su compensación a través de cambios estratégicos en las métricas de desempeño y adjudicaciones de acciones.
